15 de julio
ZAMBIA
CRUZO LA FRONERA
Estoy realmente sorprendido de lo bien que el dia se ha comportado conmigo.
Hoy, como cada vez que cruzo de un pais a otro, estaba alterado de los nervios. Cada frontera es distinta, no solo por cuestiones de organización, también porque a algunos funcionarios hay que echarles de comer aparte. Desde cuestiones como pedir la cartilla de vacunacion, o que te exijan una direccion donde localizarte en el pais, pasando por otras variadas cuestiones y por la pachorra que le echan algunos. Desde luego, nada de prisas, por aqui los ritmos son distintos, El asunto es que siempe acabo nervioso porque ellos tienen la sarten por el mango y armarse de paciencia es lo que toca.
Sin embargo, cruzar a Zambia es lo más rápido que hice nunca. Que haya sido en domingo debió ayudar porque no habia gente en espera. Tampoco había, como en Malawi, una enorme cola de camiones ni tanto caos. Solo rellené el formulario de salida en la parte de Malawi. En la zona de Zambia, el hombre que me atendió tecleó sus datos en un PC, pagué los correspondiente 50 dólares USA y listo.
Como siempre en estos casos, cambié el poco dinero que me quedaba de Malawi a uno de los buitres fronterizos previa discusion breve por el tipo de cambio y salí pronto a la carretera. Esos si, por ser domingo, prácticamente está todo cerrado y estoy incomunicado telefónicamente.
Y digo que el dia fue benévolo conmigo por lo que acabo de contar, porque la carretera es increiblemente ancha y buena y porque el aire se alió conmigo y me empujó a buen ritmo.
Y sigue la racha. Llegué a un pueblecito llamado Madzimoyo. He localizado a uno de los maestros y ha sido providencial porque este hombre se esta portanto conmido de modo inmejorable. Se llama Wedson, tiene veintisiete años y su mujer está a la espera del primer hijo. Me dice que de dormir en la escuela que no, que duermo dentro de su casa. Me ha dado de comer y de cenar y por encima tiene un televisor de 40" en el que vi final del Campeonato Muldial de Fútbol. En fin, tengo un anfitrión que ni yo mismo lo hubiera elegido mejor.
Dormí sobre el suelo del salón del su casa con mi saco de acampada pero tuvo a bien localizarme una colchoneta para que me sintiera mas cómodo. Por la mañana recogí todo y les hice ver lo tremendamente agradecido que estaba.
Wedson se empeñó en llevar la bicicleta hasta la carretera por si mismo, y al despedirme sacó del bolsillo un tetra brik de leche dulce y me lo dió para tomar por el camino. Coño, era la guinda del pastel, me dejó impactado, la verdad. No solo fue un buen anfitrión por comportarse como si fuera mi padre, además es la primera persona/familia que me acoge con tal alto sentido de la hospitalidad. Pasé toda la mañana de hoy pensando en ello en ellos.
16 de julio
Estoy en Katete. Ya he avanzado más de 100 kilómetros desde la frontera con Malawi. Paré muy temprano porque inesperadamente el cielo se tornó gris, lloviznó y hace mucho frio, pero lo peor fue el fortísimo viento que soporté durante los últimos veinte kilómetros y que a punto estuvo de tirarme de la bicicleta en un par de ocasiones. Alquilé una habitacion y aqui estoy escribiendo en tanto caliento mis huesos entre tos y tos. Parece que mi buena suerte de ayer me dejó algo abandonado hoy.

Vamos Luis!! Esperamos con impaciencia tu próxima entrega. Es como viajar con mando a distancia. Gracias por acercarnos un cachito de Africa a nuestras cómodas casas. Adelante!!
ResponderEliminarGracias por el ánimo, Elvira. La verdad es que en los días que llevo en Zambia nada me ha sorprendido. Espero que surjan emicemoci nuevas y poder contarlas. Un beso
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