lunes, 13 de agosto de 2018

SOLEDAD EN BOSTWANA

SOLEDAD EN BOSTSANA

Vengo comentando reiteradamente lo aburrido que es pedalear por este país. Fuera de las poblaciones que aparecen en el mapa no existe prácticamente nada. En ocasiones las distancias son larguisimas, lo que provoca que me organice concienzudamente en lo referente a la comida que debo llevar y el agua; ambas cosas son fundamentales, son la gasolina del ciclista. An así, tampoco es fácil, las tiendas no abundan y tienen muy pocos productos. Y si es fin de semana la cosa se pone bastante peor porque cierran la mayoría de locales. 

Lo peor es que he perdido el contacto con la gente, con su día a día en el campo y en la carretera. 

Si en Malawi o en Tanzania veía cientos de bicicletas cada día, aquí no las usan. Tampoco las pequeñas motos. Y qué recuerdos aquellos de los puestos de carne frita a pie de carretera. O los platos cocinados de arroz con carne o pollo. Pues todo eso no existe en las carreteras de Bostswana. Allí vivía gente, aquí, nadie excepto los animales.


Vacas. Son casi mi única compañía. Cada vez que pasó al lado de ellas se quedan ensimismadas mirándome. Algunas se asustan y salen corriendo. Las pobres, no están habituadas a ver bicicletas con tanto bulto y a un tipo encima. Soy un objeto raro para ellas. En cambio me apasiona fijarme en su comportamiento; nadie las pastorea, ellas solas andan por en campo y cuando están alimentadas y el sol aprieta, regresan solas también a sus lugares de pernocta, que por cierto yo nunca veo a causa de la vegetación.

Y luego estan los animales salvajes, los que viven en reservas y el parques protegidos. He llegado a encontrarme con una pareja de elefantes inesperadamente sin ser advertido previamente de su presencia con los carteles adecuados. Es lógico, si peatones no hay y ciclistas tampoco para que advertir de nada. Qué falta de sentido común... 

Pues resulta que me iré del país conociendo muy poco a su gente, al menos a la que a mí me interesa, la que vive pegada  la tierra, no a la que pisa asfalto.

Hace un par de días, mi hijo me pasaba un texto copiado de la web de Lonely Planet. Esto es lo que dice respecto a recorrer Bostwana en bicicleta:

Botsuana es un país llano, pero esa es la única concesión a los ciclistas. A menos que se sea un ciclista experimentado y se vaya equipado para rodar en condiciones extremas, nadie debería plantearse una aventura en bicicleta por Botsuana. Las distancias son enormes, el clima y el entorno son abrasadores y secos e, incluso en las rutas más importantes, el agua escasea y los pueblos quedan muy separados. También hay que tener en cuenta que en los parques nacionales y reservas del país no está permitida la entrada en bicicleta y, además, los ciclistas podrían tropezarse con animales peligrosos por las carreteras.

Lo subscribo absolutamente todo. Y bien que lo siento, porque esta situación me aburre mucho. Es duro pedalear cada dia decenas de kilómetros sin tener ningún aliciente a la vista.

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Hoy he parado en un pequeñitp pueblo llamado Dekar. Tiene un sencillo museo dedicado a los Bushman, aborigenes africanos. Y hay una fundacion que fabrica artesania       tambien relacionada con esa cultura. 





Enlace Wikipedia 


En fin, un pequeño oasis en medio de la nada. Mañana sigo en direccion  a la frontera con Namibia. Más de lo mismo, salvo alguna población más grande pero que no tiene mas aliciente que el poder conseguir comida elaborada. Bueno, eso en realidad en un grandisimo aliciente.

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