domingo, 29 de julio de 2018

LIVINGSTONE & VÍCTORIA FALL

LIVINSGTONE  y VICTORIA FALL
29 de julio

Hoy es domingo y se nota porque cierran la mayoria de comercios. En esto es bastante distinto Zambia de los otros paises anteriores. En los pueblos es cuando más apreciaba la festividad porque la gente es muy religiosa y acude a los actos que organiza su iglesia de forma masiva. Tanto es así, que es muy frecuente ver pasar camiones y furgonetas llenas de personas de una misma congregación entonando cánticos a viva voz. Las reuniones de este tipo pueden durar muchas horas, tardes o mañanas enteras.

Desde Lusaka vuelta a la carretera. Me dijeron lo mal que estaba el firme  en un primer gran tramo y acertaron. El contraste fue que a partir de Choma, donde el asfalto es liso y el terreno todo sabana y llano, una maravilla. Y el aire fue mi aliado continuamente, asi que lo que en principio iban a ser tres etapas se convirtieron en dos porque el primer dia recorrí 112 km.


Al dia siguiente, preveía entrar en Livingstone hacia medio dia y asi fue, pero buscando el alojamiento, mi GPS me llevó por sitios extraños por los suburbios de la ciudad y acabé perdido. Si pregunté quince veces a la gente, otras tantas me rodearon decenas de personas llenas de curiosidad. Ver a un tipo como yo por allí, sobre caminos de tierra preguntando por una calle no es normal. Eso sí, todos muy amables intentando ayudar pero la cosa estaba mal porque resultó que lo que yo buscaba estaba situado a nueve kilómetros de alli. Total, que desesperado, muerto de hambre y jodido por un calor agotador, paré, me senté a comer y tomar una cerveza mientras pensaba con tranquilidad y buscaba información.

Mi Guest House estaba a seis kilómetros de las Cataratas victoria, que era mi destino deseado. Otra vez el GPS me mete por caminos absolutamente sospechosos de ser erróneos pero esta vez sabia a donde me dirigía, o sea, iba bien. En un momento dado me dice que gire a la izquierda y lo hago, pero me encuentro con un camino solo de arena entre un bosque de arboles bajos. 


El mosqueo fue total hasta que aparece un coche con unos tipos uniformados y su escudo en la camisa: dos cuernos de elefante cruzados. Que a dónde vas?. Voy a Bongwe Guest House and Camp. Ah, sí es por ahí, y me acompaña unos metros para que no me pierda. Sigo mosqeado y le enseño la fotografia de la casa que busco; que sí, que es esa misma. Eso me tranquiliza pero sigo viendo un camino de arena que me costó dios y ayuda finalizar empujando la bicicleta con todo su peso sobre tres palmos de arena. Llego a una verja, alta y cerrada. Más mosqueos. Nadie por los alrededores y aquello está bloqueado. Grito, llamo, a quien sea, pero nadie sale. Desesperado, al rato tiro del portón y para mi asombro se desliza sobre su carril  y se abre. Ufff, entro y sigo avanzando hasta llegar al maldito alojamiento que está pensado para acceder a él en coche únicamente; mejor en un todo terreno. El dueño no está y no me entiendo con los empleados que del registro de clientes no saben nada. Llaman al dueño, espero casi una hora y cuando llega no tiene ni puta idea de mi reserva. Dice  que si me quiero quedar he de pagar 20$ USA por noche. Por fortuna tengo  el email de la reserva y consigo el alojamiento tan deseado.

Mi cabeza no paraba de imaginar que tenia que estar allí dos dias, es decir, tenia que ir a ver las Cataratas y volver. Eran dos salidas y una más, la del dia de mi marcha,  que tendría que empujar de nuevo la bicicleta por aquel camino maldito. Decido que me voy al dia siguiente aunque tenga que pagar las dos noches de la reserva. Al final, el dueño se mostró comprensivo.

La cosa no acaba aquí con este alojamiento. Durante toda la noche estuve oyendo rugir a dos leones que luego supe que estaban a unos trescientos metros de nosotros, aunque encerrados. Fue impresionante oír a estos animales desde el interior desde la tienda de safari que me asignaron.

Y llega la mañana de irme y salgo a pisar la arena. Pongo en computador de la bici en marcha y llegué a contar un kilómetro y cuatrocientos metros de camino de arena. Armado de paciencia empujo y empujo cabreado como una mona hasta que de pronto, Oh sorpresa, a cuarenta pasos delante de de mi,  mal contados, tres elefantes cruzan el camino parsimoniosamente y se pierden entre los árboles. Yo me quedé paralizado y no es para menos. Podía haber tenido ese encuentro cara a cara y me pregunto qué hubiera pasado. Luego vi más pisadas de elefante por todo el camino y hasta que no llegué al asfalto de la carretera principal no dejé de mirar a todos lados con el miedo dentro de mi.

VICTORIA FALL
Llegar y ver las cataratas siempre estuvo en mi mente desde hace varios años. Es una ilusión cumplida y lo hice lleno de emoción. Intentar describir lo que se ve es realmente una temeridad. Ni por asomo puedes transmitir no solo lo que se ve y se oye, las emociones también cuentan y aquí    yo me quedé realmerte impresionado en el primer contacto con el agua cayendo hacia el precipicio. Inenarrable.



Justo antes de llegar, la carretera se aproxima al Río Zambeze y el rumor del agua lo envuelve todo. Se oye el estruendo a varios kilómetros. Yo mismo desde mi alojamiento, en la madrugada, oía perfectamente las Cataratas. Por la mañana, al aproximarme se veía esa nube enorme que surge del fondo del cañón y que se eleva como si del humo de un incendio se tratara. En fin, que de alguna forma te va preparando para el encuentro con esa magia del agua cayendo al precipicio.











lunes, 23 de julio de 2018

TOBOGANES

ZAMBIA ES UN TOBOGAN. 

22 de julio.

Tal cual. Llevo ocho dias en este pais y no he parado de subir y bajar, bajar y subir, esa es la rutina de cada dia. Quien controle de ciclismo sabrá que a este tipo de trazados se les llama "rompe piernas", y con el peso que yo arrastro este efecto se mutiplica. Pero es lo que toca, asi que seamos positivos.

Salvo el episodio de hospitalidad del maestro Wedson que comenté en una entrada anterior, diré que Zambia no me está aportando nada nuevo hasta ahora, respecto a su pais limítrofe Malawi, por ejemplo. Siguen los niños con sus letanías a mi paso, la gente igualmente es amable y de momento consigo apoyos para dormir en cada colegio donde llego. Solo a la hora de comer resulta difícil encontrar platos elaborados, aunque solo sea arroz y carne. Y las distancias entre algunas poblaciones se incrementan varios kilómetros más, pero siempre hay gente en las carreteras y en las calles. Zambia es más caro que Malawi, eso si, especialmente para dormir. Por diez dólares allá podías conseguir un lugar razonablemente bueno y y aquí, por ese precio, solo me han ofrecido dos  porquerías. Todo estaba roto, muy sucio y hasta la ropa de la cama era usada. 

Veremos qué sucede en adelante, quizá la cosa cambie a mejor.

Dejando atrás a Malawi han vuelto los dias sin lluvia y se detectan zonas muy secas.


De nuevo veo a muchas mujeres y niños cavando pozos en el lecho de los rios hasta dar con el agua color tierra y llenar unos cubos.

 Y como curiosidad, ví a un chavalote con un juguete muy elaborado, una pequeña obra de arte para su edad. Se trata de un camión hecho con alambres al que añadió un volante que le permite ir corriendo de pie y jugando a ser conductor. Tiene su mérito.




Esto me recuerda que los juguetes de los niños de los pueblos por los que paso son cosas tan simples como una cubierta de rueda de furgoneta o el aro de la rueda de una bicicleta, por no recordar de nuevo las pelotas hechas de bolsas de plástico atadas con cuerda. Los aros los echan a rodar bien sea con la mano, con un palo o un alambre. Solo en una ocasión vi como algo extraordinario, un oso de peluche bastante deteriorado en las manos de un peque de un par de años. Esto es lo que hay por los pueblos de mi ruta. Y si quieres ver algo igual a los juguetes de nuestros niños de Europa hay que ir a las ciudades grandes, como Lusaka, donde me encuentro ahora.

LUSAKA. Por fin pude llegar. Tenia unas ganas locas por hacer esta parada técnica para mi bicicleta y para mi.  Me afeité despues de unos cincuenta dias, y necesito dar descanso a mis piernas que están muy cansadas, y a mi mente, porque tengo el estrés que me provoca aguantar esa carretera malisima y esos conductores poco o nada educados en el respeto a los ciclista como parte mas débil. Asi que descanso y vuelta a la carretera en dirección a Livingstone y a  Victoria Fall como parte última del viaje por Zambia.

Hoy tocó dedicacion a la bicicleta. 

La he lavado y cambié la cadena que ya soportó unos tres mil kilómetros y estaba muy estirada. Hice que la cambiara un "mecánico" de una de las mas grandes, sino la mas grande, tiendas de bicicletas. Cuando me la entregó era para morirse, la cadena estaba totalmente holgada porque no la adaptó cortandola lo necesario. Ahora entiendo porqué a la gente en África se le sale la cadena de sitio. a cada pedalada. Total, que le dije que volviera a colocarla cortando lo necesario. 



Acabo recordando a una familia muy joven con tres criaturas que eran una encanto. Dormí al lado de su casa-caseta, y disfruté un ratillo con ellos. La niña mayor de cuatro años es una preciosidad que te conmovía con su maravillosa sonrisa.

Esta otra fotografía es el fiel reflejo de la desigualdad de trato que sufren las mujeres en África en general. Una pequeña de cuatro años toma con toda naturalidad una jarra y va a buscar agua. No se ve a tantos niños hacer esto.







Y ahí está el reconocimiento a ese trato desigual, En la misma entrada de la capital hay una estatua de una mujer cualquiera llevando a su niño a la espalda y cargando con todo lo que puede y más. Es una imagen absolutamente reconocible cada dia a mi paso por los pueblos. Estaría bien que aparte de este reconocimiento a la mujer como motor vida, en las escuelas se educara desde una perspectiva de igualdad. Pero me temo que no.

lunes, 16 de julio de 2018

ZAMBIA y la hospitalidad

15 de julio

ZAMBIA


CRUZO LA FRONERA

Estoy realmente sorprendido de lo bien que el dia se ha comportado conmigo. 

Hoy, como cada vez que cruzo de un pais a otro, estaba alterado de los nervios. Cada frontera es distinta, no solo por cuestiones de organización, también porque a algunos funcionarios hay que echarles de comer aparte. Desde cuestiones como pedir  la cartilla de vacunacion, o que te exijan una direccion donde localizarte en el pais, pasando por otras variadas cuestiones y por la pachorra que le echan algunos. Desde luego, nada de prisas, por aqui los ritmos son distintos,  El asunto es que siempe acabo nervioso porque ellos tienen la sarten por el mango y armarse de paciencia es lo que toca.

Sin embargo, cruzar a Zambia es lo más rápido que hice nunca. Que haya sido en domingo debió ayudar porque no habia gente en espera. Tampoco había, como en Malawi, una enorme cola de camiones ni tanto caos. Solo rellené el formulario de salida en la parte de Malawi. En la zona de Zambia, el hombre que me atendió tecleó sus datos en un PC, pagué los correspondiente 50 dólares USA y listo.

Como siempre en estos casos, cambié el poco dinero que me quedaba de Malawi a uno de los buitres fronterizos previa discusion breve por el tipo de cambio y salí pronto a la carretera. Esos si, por ser domingo, prácticamente está todo cerrado  y estoy incomunicado telefónicamente.

Y digo que el dia fue benévolo conmigo por lo que acabo de contar, porque la carretera es increiblemente ancha y buena y porque el aire se alió conmigo y me empujó a buen ritmo.

Y sigue la racha. Llegué a un pueblecito llamado Madzimoyo. He localizado a uno de los maestros y ha sido providencial porque este hombre se esta portanto conmido de modo inmejorable. Se llama Wedson, tiene veintisiete años y su mujer está a la espera del primer hijo.  Me dice que de dormir en la escuela que no, que duermo dentro de su casa. Me ha dado de comer y de cenar y por encima tiene un televisor de 40" en el que vi  final del Campeonato Muldial de Fútbol. En fin, tengo un anfitrión que ni yo mismo lo hubiera elegido mejor. 

Dormí sobre el suelo del salón del su casa con mi saco de acampada pero tuvo a bien localizarme una colchoneta para que me sintiera mas cómodo. Por la mañana recogí todo y les hice ver lo tremendamente agradecido que estaba.

 Wedson se empeñó en llevar la bicicleta hasta la carretera por si mismo, y al despedirme sacó del bolsillo un tetra brik de leche dulce y me lo dió para tomar por el camino. Coño, era la guinda del pastel, me dejó impactado, la verdad. No solo fue un buen anfitrión por comportarse como si fuera mi padre, además es la primera persona/familia que me acoge con tal alto sentido de la hospitalidad. Pasé toda la mañana de hoy pensando en ello  en ellos.


16 de julio

Estoy en Katete. Ya he avanzado más de 100 kilómetros desde la frontera con Malawi. Paré muy temprano porque inesperadamente el cielo se tornó gris, lloviznó y hace mucho frio, pero lo peor fue el fortísimo viento que soporté durante los últimos  veinte kilómetros y que a punto estuvo de tirarme de la bicicleta en un par de ocasiones. Alquilé una habitacion y aqui estoy escribiendo en tanto caliento mis huesos entre tos y tos.  Parece que mi buena suerte de ayer me dejó algo abandonado hoy.

viernes, 13 de julio de 2018

Proa a la frontera

12 de julio

LILONGWE

Haber llegado a esta ciudad, capital de Malawi, supone que mi viaje por este pais está casi concluido. Me separa de la frontera con Zambia poco más de cien kilómetros.

Después de estos dias poco más puedo comentar, salvo que ocurra algo distinto mañana mismo. Así que a modo de despedida, y aunque algo resulte repetido, haré un pequeño resumen.

Al final de la entrada dejo un enlace a otras fotografias 

Como en resto de paises lo que más me ha gustado de aquí es su gente. En general, todos muy amables y educados no dejan de saludarte continuamente. Cuando he tenido que buscar espacio para instalar mi tienda de campaña pocas veces me han puesto trabas. Muy especialmente debo estar agradecido al gremio de maestros ya que son los primeros a los que solicito permiso para dormir bajo techo dentro de alguna de sus clase.

Malawy, a dierencia de Kenia y Tanzania me ha sorprendido con unos cuantos dias de lluvia a pesar de estar en temporada seca. Ya comenté en otro momento que  tengo la teoría de que el Lago Malawi tiene mucho que ver con esto. Lo cierto es que el pais tiene unos hermosos paisajes, y cuando me tocó avanzar por zona de montaña había valles con sabor tropical lo que te lleva a encontrar fruta continuamente, especialmente plátanos y unos paisajes de un verde extraordinario. En realidad Malawi es agricultura en todas sus formas, y en la zona costera del Lago la pesca juega un papel importante, aunque no hay control. Cada cual, yo lo he visto, pesca todo lo que puede sin distinguir tamaño ni cantidad. 

Pero hablaba de la gente. Tal como yo lo veo, aquí como en otros muchos lugares a la mujer habia que ponerle un monumento. Ellas son el motor de todo. Ellas  crian a los hijos, cocinan, transportan mercancías, agua, lavan y friegan, venden en la calle, y todo eso mientras muchas de ellas cargan a sus espalda a su bebé envuelto y sujeto con un paño. Y por encima son amables y dicharacheras. En la carretera, a mi paso, es raro las que no me saludan por iniciativa propia, algo impensable por ejemplo en Egipto o Sudan.

Tengo anécdotas muy simpáticas con las mujeres, especialmente cuando estan en grupo, ya sea en el pozo recogiendo agua o, como hace tres dias, que estaban moliendo en un molino de mano. A mi paso me saludan entre sonrisas y comentarios que no comprendo, pero que comunican buen rollo. 


Y como hacia tiempo que tenia ganas de ver el artilugio y como lo usan, paré la bicicicleta y me fui hacia ellas con el consiguiente jolgorio por la sorpresa. Bueno, pasamos un rato de risas increibles.

Siempre les digo que busco esposa y, ellas, siempre señalan hacia alguna que está soltera diciendo, ¡esa, esa¡.

Con solo ver las fotos ya se detecta el buen ambiente. 

Los hombres son los que más me tienen desconcertado. Ves a muchos trabajando en el campo, transportando objetos de todo tipo, fabricando ladrillos o muebles etc, pero es que a las seis de la mañana hay mucha gente ociosa sentados en grupos , charlando o jugando a las damas, por ejemplo. Y cuando digo muchos es muchisimos. Deberia tratar de entenderlo en esta última etapa que me queda, aunque tengo la sospecha de que en Zambia veré algo parecido. En cualquier caso, ellos también son muy educados y me saludan constantemente. Solo los adlescentes que estan en grupo son los que a veces hacen comentarios jocosos entre cachondeo y risas cómplices hacia el extranjero. Bueno, los jóvenes, cuando están en grupo siempre se compartan como manada en cualquier parte del mundo por aquello de la fuerza que da el grupo. Pero nunca ha habido ningún problema con ellos.

El único reproche es para esos hombres, incluyo a chicos mayores, que caminan al lado de una mujer que carga a su espalda al bebé y en su cabeza un cubo de agua o un saco con grano. Da igual lo que sea, lo que me pone nervioso es la imagen del hombre sin prestar ayuda. Y esta imagen se ha repetido más de lo que quisiera.

Y los niños, los niños son únicos, maravillosos, divertidos y hasta odiosos en su empeño en saludarte.

Para empezar hay que decir que no creo que haya pais en el mundo con tanta criatura menor de cinco años por metro cuadrado.

Cada mañana muy temprano, cientos, miles de niños caminan por la carretera hasta el colegio

Digo bien, por metro, porque en la carretera todo el espacio esta ocupado por casas y gente. Las personas se mueven como hormigas constantemente yendo al trabajo, al mercado, a buscar un transporte, al colegio..., pero los niños más pequeños estan en casa y la carretera es como su pantalla del televisor, un divertimento. Nada que pase por ella se escapa a su atención y mucho menos el  extranjero, blanco y con una extraña bicicleta llena de bultos. Y aquí empieza el lío, salen corriendo en tu busca y se aproximan cuanto pueden llamándote a voz en grito "asungu, asungu..." (en Kenia y Tanznia era "masungu" o "mazungu"). O bien gritan "alóalóalóaló....", así, sin comas porque lo repiten sin intervalos. y como una letanía aprendida no se bien cuando ni dónde. Bueno, pues nunca hay un niño solo, suele haber decenas, y mientras atraviesas el pueblo la cantinela se repite hasta que te pierden de vista. Y además, ellos quieren que les saludes y les mires. Son un encanto, la verdad, pero aveces los "odias".

Pero las experiencias mejores con estos niños es cuando paro para buscar donde dormir. Siempre queda un par de horas hasta que oscurece y acabamos compartiendo diversión, Sí, porque primero sienten curiosidad, respeto y algunos  mucho miedo, tanto que escapan de mi y lloran. Pero en unos pocos minutos, con un par de payasadas del tipo blanco se adquiere confianza.

A ellos les encanta ver en mi teléfono las fotos que les enseño, y les divierte hacerse selfies poniendo caras raras.


Generalmente hay que tirar de paciencia. Cuando te paras en un pueblo y los crios estan en la calle, tan solo dos minutos más tarde te rodean como si fueras una estrella de cine. 


               
Estas fotos las saqué apartandome del grupo mientras esperaba la llegada de una maestra. Pues aún así, ellos se quedan pegados a la bici. Y no hay que preocuparse, nadie la toca
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Ya que viajo en bicicleta he de decir que aquí, este vehiculo es algo fundamental para la economia de la gente. Jamás he visto tanta bicicleta junta en una carretera. Y este hecho se produce absolutamente en todo Malawi. 

La bici sirve como medio de transporte de mercancias. He visto hombres con cargas tan asombrosas que parecía imposible que mantuvieran el equilibro. Sirven también para pasear los dias festivos llevando atrás al amigo, al niño o la esposa. Esto se ve con frecuencia cada sábado o domingo.


Y por supuesto, hay bicis-taxi que tienen atrás un  amplio y mullidísimo sillón para deleite de todo tipo de culos de los clientes. Algunas están tan cuidadas que es un primor verlas. 

El mayor problema de estos taxistas es que deben de dar pedales, y yo puedo asegurar por experiencia propia que no siempre es fácil viendo esas amplias subidas  que en muchas ocasiones hacen echar pie a tierra al taxista y al propio cliente. Me parece fantástico.
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Pedalear una media de nueve horas diarias no resulta fácil en muchas ocasiones por múltiples circunstancias, ya sean físicas, atmosféricas etc. Así pues, se agradece que la vida en Malawi se haga a través de la carretera como arteria y vía de comunicación en todos los sentidos. Siempre está ocupada, siempre pasa gente y ocurren cosas y eso es entretenido.

Podrás, por ejemplo contemplar y hasta elegir el ataud de tu gusto, si es que lo encuentras atractivo, claro, jeje, aunque colorido tienen mucho. Y quizá muy cerca hasta puedas elegir uno de los muchos modelos de tumba fabricados en piedra. En Mzuzu, ambas cosas estaban a pie de carretera. Me parece muy bien  que las cosas de la muerte se comtemplen siempre desde la normalidad. No en vano, la muerte es una consecuencia de estar vivos y ha de ocurrir sí o sí, por mucho miremos hacia otro lado.

 Si andas cerca de las orillas del Lago Malawi siempre verás peces por algún lado, pero comerlos bien cocinados será un asunto complicado; aquí los fríen hasta tal punto que los convierten en algo parecido a una suela de zapato. Y los exponen al aire libre donde el polvo está siempre presente. Una pena.


Comprar una cama es muy fácil. Tienes a los artesanos en su taller al aire libre. Lo mismo ocurre con quien hace cestos o sillones con tiras vegetales.

Cuando toque comer es bien seguro que variedad encuentras más bien poca, incluso a veces será diíicil localizar comida elaborada durante decenas de kilómetros. Es cuestion de tener siempre en las alforjas unos plátanos, galletas etc. Sentirás apetito, pero de hambre no has de morir.

Arroz con algo de verdura y patatas fritas son los acompañantes más frecuentes, Es fácil comer carne, ya sea de cabra, cerdo o vaca, siempre cocinado a pie de carretera.

 Esi sí, has de ser poco escrupuloso porque a veces llegas con muchísima hambre y te encuentras, como yo en este caso, con un plato de una mezcla irrepetible de carne de estómago, tripas vísceras  y alguna otra cosilla que te harán pensarlo. Debo decir que me lo comí, aunque con cierto grado de  valentía.


Esto si que no, ni muerto de hambre podría meterme en la boca uno de estos ratones asados con su pelo y todo. Me lo  ofrecieron los dos dias anteriores a mi llegada a Lilongwe, en zona de montaña, unos chicos adolescentes. Lo cierto es que debe haber clientes para este tipo de "alimento" porque los vendedores abundaban a lo lardo del camino.
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Existe en Malawi un sistema de pozos muy estendido como parte de un plan estratégico.

VIDEO

Son pozos donde el agua se extrae por bombeo manual, siendo un sistema sencillo de usar y de bajo mantenimiento. A quien lo haya ideado hay que felicitarlos porque ponen el agua muy a mano de la población. Es verdad que mucha gente tiene que llevarla algo lejos, cosa de la que se encargan generalmente las mujeres y las niñas mayores, incluso los niños, pero al menos garantizan que no les faltará.

Hasta para los niños es fácil el manejo

Podría seguir el resumen mostrando cientos de fotos y comentarlas. Es el dia dia. Voy a terminar con dos cosas dulces:

La caña de azúcar, que aquí se consume muchísimo y se vende en cualquier parte del camino. Tanto se consume que en muchos tramos de la carretera, las orillas están blancas por los trozos blanqueados al sol que la gente va tirando al suelo mientras masca la pulpa.

Y mi dulce preferido, un café aceptable y un pastel  sabroso,  pero desgraciadamente solo  encontrado en las ciudades grandes como ahora, en la capital. Es mi segundo café en casi mes y medio, el primero en Nairobi.

ENLACE A RESTO DE FOTOS DE MALAWI

lunes, 9 de julio de 2018

9 de Julio - POR LA MONTAÑA

Dia 7 julio - REGRESO AL LAGO

He pasado los tres últimos dias entre montañas y prácticamente incomunicado sin señal telefónica. Incluso hoy, de vuelta a las orillas del Lago Malawi sigo sin poder usar otra cosa que no sea Wassapp y solo cuando le da la gana. Tengo una SIM de Airtel, lo que no dice nada bueno de esta compañía en este pais.

Lo dicho, dejé atrás tres etapas duras y he vuelto al lago en la localidad de  Chintheche donde  hago una escala técnica y de descanso. Lo de reponer fuerzas es obvio, y técnica porque necesito revisar mecánicamente la bicicleta y lavarla para retirar todo el barrio acumulado en los días de lluvia. También he lavado ropa y mi calzado, que tenía tanta suciedad como yo mismo después de casi tres días sin una ducha decente. Todo según lo previsto, vamos.

Sobre la primera etapa, estaba bien advertido de que tenia que sufrir un puerto de casi 10 km que parecía duro. La verdad es que la realidad superó todo lo imaginado y me encontré con unas rampas con porcentajes que en más de una ocasión me hicieron echar pie a tierra y subir andando empujando la bicicleta. Me dió tiempo a "rezar" siete rosarios completos.

MAP PUERTO

Esto ocurria justo en la localidad de Chiweta, donde empezaba una subida que solo fue amenizada por la cantidad de monos que viven en la montaña y que se asientan a lo largo de la carretera esperando que les caiga algún bocado desde los coches. Ciertamente, había ejemplares de una envergadura corporal y unos caninos que asustaban, al punto que en previsión de líos agarré un palo y lo mantuve a mano por si era necesario. Por suerte, a mi paso se levantaban y se alejaban parsimoniosamente.

Los dos dias siguientes dormí en pueblos muy pequeños. Dado que frecuentemente controlo los pronósticos del tiempo, por la cuenta que me tiene, dormí bajo el techo de dos escuelas. Bien que me vino porque las trombas nocturnas de agua fueron de impresión. Mi tienda de campaña, aunque de buena calidad, no hubiese resistido a ser inundada.

Algo muy positivo fue pedalear por un paisaje expléndido y verdaderamente exótico y fértil, muy distinto a las tierras planas y secas de Tanzania. Malawi es pura agricultura. No tiene mar,  pero tiene este inmenso lago que la recorre de norte a sur y que convierte sus tierras en absolutamente fértiles. Estoy disfrutando mucho de sus buenos  plátanos, que lo son también  en variedad y cantidad.

Sobre lo de dormir en las escuelas de los pueblos es probablemente el recurso más fácil, especialmente porque en Malawi hay muchísimas instalaciones, y los profesores suelen vivir en casas dentro del complejo. Es difícil que te nieguen nada porque son gente de mucha amabilidad. Si diré, además como reproche, que me han negado permiso para dormir dentro de iglesias. Imagino que a Dios le debe importar mucho que este viajero por África  ocupe por unas horas parte del suelo de estos humildes templos casi siempre  cerrados bajo candado.

Quizá en algun momento hable algo sobre estas escuelas y sus sencillas infraestructuras que en absoluto son suficientes para garantizar una enseñanza de calidad y la comodidad de los niños.

Y así, entre lluvias, carreteras sin arcen (he pasado miedo con el tráfico), llegué otra vez a la costa del Lago Malawi. Solo en Mzuzu tuve la suerte de que esa tarde se alinearon todos los astros en mi favor y pude disfrutar de tres horas de buena carretera y viento neutral. 


Y una aclaración: África no es plana. Estamos acostumbrados a ver el los documentales de TV una tierra de sabana donde los animales corretean por llanuras interminables. Pues en bicicleta no siempre es así. Lo que se palpa y sufres es un constante sube y baja de cuestas que a veces se hacen muy largas en la subida y extremadamente cortas en la bajada. Es un perfil en sierra con porcentaje muy elevado en ocasiones. Lo peor sin duda, el viento que siempre golpea del S.E o directamente del sur.

Entre tanto pedalear duro aún  queda espacion para las sorpresas que te van deparando el paso por los pueblos. Te sorprende ver la gran cantidad de buenos artesanos de muebles que en plena calle confeccionan , camas, sillas,  sillones de mimbre, sofás etc.


La calle es el taller. También para quienes trabajan la forja fabricando ventanas puertas o portales. Siempre en la calle, ya sea carretera o acera urbana.

Me encantan las bicicletas taxi, con su mullidísimo asinto trasero para comodidad de cualquier tamaño de culo y del cliente. Y como  ya  ocurrió en Etiopía, volvi a ver gran variedad de modelos de  ataúdes expuestos en plena calle. Y para tener un servicio completo, también se puede elegir la tumba en piedra que más te guste. Todo muy normal, tanto que si quieres, puedes comprar justo al lado tomates, patatas o verduras a pocos metros de los servicios fúnebres. Supongo que así deberia ser, las cuestiones de la vida y de la muerte vistas juntas, sin prejuicios.


A pesar del sistema de pozos instalados por el gobierno siempre es bueno recoger unos cuantos litros de agua de lluvia del tejado, a pie de casa, y que ahorran el esfuerzo de cargar con ellos desde lejos.


Dia 8 de julio -  Liwaladzi

Dia 9 de julio
NKHOTAKOTA.

Hoy duermo en este pueblo encrucijada de caminos. Debo declarar y declaro que estoy hasta las narices de enfrentarme constantemente al aire en contra. Segun los informes meteorológicos cada dia ronda desde los 14 a los 23 km hora aproximadamente. Especialmente duro se hace por la mañana que es cuando mas sopla. Es jodido porque a pesar de circular paralelo al lago y ser la carretera plana, el viento convierte cada recta en una subida virtual y permanente. Acabo siempre bastante cansado y mi rendimiento no suele pasar de 65 kilómetros. Y esto ocurre desde Mbeya, en Tanzania.

Me sorprende además que es rara la noche que no llueve escandalosamente. Lo curioso es que en cuanto el sol nace y empuja desde el horizonte las nubes, poco a poco se van abriendo y acaba despejado y con un calor intenso. Yo sospecho que todo esto se debe a la proximidad de este inmenso Lago Malawi que crea un microclima único y hace que haya agua en cada rio que cruzo. Qué gran contraste con las tierras de Tanzania, donde la sequía causaba tantos problemas a sus habitantes.


x

martes, 3 de julio de 2018

3 de julio PIDIENDO AYUDA (reflexión)


Dia 3 de julio
HARA - Majizuwa

Hoy toca dia de descanso, Mañana me esperan unas cuantas subidas en montaña y voy a reponer algo de fuerza aprovechando que estoy acampado en un bonito lugar a la orilla de este inmenso Lago Malawi de 560 km de longitud y los 70 km de ancho. Donde me encuentro, la playa es de arena blanca y el oleaje se deja sentir tanto que esta noche llegaba a resultar molesto.

Amanecer en el Lago Malawi

Pero lo que realmente quiero hacer hoy es alguna reflexión sobre la actitud de algunos chicos que a lo largo del viaje, incluyendo el del año 2016, me he encontrado.

Normalmente para la gente que te cruzas eres alguien extraño y hasta exótico. Los niños te saludan todos como algo novedoso y forman gran jolgorio a tu paso llamándote "Masungu" (hombre blanco) y te saludan siempre con su clásico "How are you?" pronunciado de tantas formas distintas como niños te saludan. Siempre insisten, quieren que les contestes, que les mires y que tengas un gesto. Hay que tirar de paciencia porque hay niños  a cada diez metros y la situación se repite una y otra vez irremediablemente.

Con los mayores suele ser mas simple. Generalmente educados también te saludan con la misma fórmula y con la mano. Me llama mucho la atención cómo una mayoría de mujeres toma la iniciativa para el saludo y casi nunca falta una sonrisa, algo impensable en Egipto o Sudan.

Los jóvenes, entre adolescentes y adultos son muy diversos en su comportamiento. Si están en grupo llaman tu atención a gritos y unas veces saludan sin más y otras comentan entre ellos y se cachondean. Pero en general muy bien.

En este grupo, en un rango que va desde los dieciocho hasta veintitantos largos he encontrado algunos chicos con inquietudes que se acercan a mi y enseguida muestran un interés y una curiosidad distista a la del resto. Hace unos cinco dias, mientras comía en un local, uno de ellos, de unos veinte años se aproxima y sin más, se sienta a mi lado. Él hablaba mal el inglés y yo, bien sabido es, lo entiendo bien poco. Total, que se ofrece a enseñarme suajili a cambio de que "lo lleve" a españa. Vale, una de esas chorradas que se dicen porque sí, pero pasa un rato y el chico insiste poniendo cara seria. Coño, que me lo decía en serio. Tuve que hacer un esfuerzo para que comprendiese porqué aquello era imposible. Yo me fui y él se quedó sentado en el mismo sitio. No se si fue capaz de entenderlo.

Ayer mismo vuelve a ocurrir algo parecido. LLego a un pueblo y pregunto si es posible comer allí. La pregunta se la dirijo a un grupo de tres personas que juegan a algo parecido a las damas sobre un tablero de cuadrados y con tapones de botella a guisa de fichas. Me atiende un chico joven, luego supe que tenía dieciocho años, y me acompaña a un lugar. Muy amablemente me tutela y mientras yo devoro mi comida él se queda conmigo. Empiezan las preguntas de todo tipo. Sobre el viaje, sobre mi etc. Al cabo de un rato me pasa un texto por el traductor de mi móvil. Dice textualmente:

"please i begg you can you be my freindmy"

Claro, le contesto con una leve sonrisa pero imaginando por la cara que ponía que algo más iba a decirme. Y efectivamente, esto escribió, errores incluidos:

" my name is go**  or hope matandala,i do my education but i dont have any chance to go ahead,so if you can have a chance can you assist me,my contact nuwember 0882179***"

que todo junto y traducido con mi máquina parlante es:

"Por favor, mendigo, puedes ser mi amigo. Mi nombre es G *** o espero que Matandala, hago mi educación, pero no tengo ninguna posibilidad de seguir adelante, así que si puedes tener la oportunidad, puedes ayudarme, mi contacto Nuwember 0882179 ***"

Lo importante es que me pide ayuda.

Como en todos lados del Universo no todos los jóvenes son conformistas. No tienen grandes estudios, no han viajado pero son listos y observadores. Los medios de comunicación  están en cada lugar por donde pasan. Todo el mundo tiene un teléfono, todos tienen acceso a la televisión. Ven programas muy chapuceros y baratos como las series de fotonovelas que importan desde el Bolliwood de la India. Pero hasta esas series ridículas muestran mundos distintos, edificios fastuosos, lujos, lugares de ensueño, vestidos bonitos... tantas y tantas cosas que al margen de la trama envían constantes mensajes subliminalmente a las mentes de los espectadores. Yo mismo y otros viajeros pregonamos a nuestro paso que hay un mundo distinto, mejor o no, pero que todos los blancos turistas tienen dinero y se cumplen los caprichos que quieren es un hecho y todos lo ven cada dia. Es de esperar por tanto que estos jóvenes se hagan preguntas y se muestren inquietos. Sin embargo, es muy ingenuo por su parte creer que alguien como yo pueda tener la capacidad de ayudarles en el sentido que ellos quieren, lo que dice bien poco de la visión global que tienen del mundo. 

30 de junio MALAWI

30 de junio
MALAWI

Bandera de Malawi
Llego a la frontera de Tanzania con Malawi. Como de costumbre escéptico con la gestión, el trato  personal y los tiempos que me voy a encontrar. Es raro que nunca pase nada. De hecho, es la primera vez que tanto en Sudamerica como en África  me piden la cartilla de vacunación. 

Conseguir el visado fue un trámite muy lento. Tuve que rellenar tres formularios donde los datos se repetían, y luego esperar una hora a que me entregan el pasaporte. Muy, muy lento.

Y no podían faltar las clásicas gestiones complementarias, como conseguir una tarjeta telefónica para Malawi y cambiar el dinero tanzano por moneda de Malawi. De esto último nunca hay que preocuparse porque siempre aparece u enjambre de cambistas a tu alrededor. En este caso, uno que es más listo que el resto me salio al encuentro en una moto justo un kilómetro antes de la frontera. Como yo conocía a cómo estaba el cambio oficial regateamos un rato y finalmente llegamos a un acuerdo bueno para ambos.

Estas fronteras de Africa tienen un algo de caos organizado que te atrapa. Una vez instalado en la habitacion que alquilé volví a la zona de trámites, me senté y durante más de una hora estuve observando. Barreras que suben y bajan en on orden que no comprendes, básculas de pesaje de camiones, vendedores de naranjas que te las ofrecen ya peladas, uniformes de policias, aduanas, ejercito, técnicos. Una zona donde prueban y venden coches y furgones que no se de donde salen, quizá decomisados, oportunistas que por dinero te ofrecen desde información hasta buscarte hotel, interminables hileras de camiones esperando no se qué, que taponan el paso a los demás... Hasta una cabra había a diez metros de oficina de inmigración comiendo el contenido de las bolsa que la gente deja en en cualquier parte porque, entre otras cosa, las papeleras son cosa extraña. En fin, a falta de mejor cosas que hacer observar el trasiego de gente y la actividad de la frontera es algo que no te deja indiferente.

1 de julio KORONGA
Hoy era el primer dia pedaleando Malawi. Además España jugaba a fútbol con Rusia y me apetecía ver el partido, así que coordiné todo  hasta llegar a un pueblo pequeñito donde comí y pregunté por la posibilidad de verlo por tv. Siempre ha y alguien que se dirige a mi y me "tutela" después de aplacarle que quiero o necesito.

Aquí vi el partido. Ambientazo

Mi contacto de hoy es maestro (ya van dos en todo el viaje) y me ofreció instalar la tienda de campaña justo al lado de su casa. Bueno, agradecido le quedé muy agradecido, faltaría más, pero tuve que pagar el precio de aguantarlo, porque lo que al principio era una sospecha acabó siendo la realidad de un tipo que bebía mucho y terminó el día bastante perjudicado. Su pobre esposa lo pasó un poco mal delante de mi.

Estoy dirigiendome hacia e sur del pais y a mi izquiera se empieza a ver parte del lago Malawi. Por esta zona no hay problema con la falta de agua y los rios suelen tener bastante caudal.

Rio. Al fondo una franja del Lago

Es posible comprar agua embotellada en bastantes poblaciones pero como viajero siempre es posible acudir a unos de los múltiples pozos  que estan situados a lo largo de la carretera y que son parte de un plan gubenamental de cara a la población que, por supuesto, no dispone de agua corriente dentro de sus viviendas. El agua se extrae por bombeo activando una palanca manual. Sencillo, práctico y con un bajo mantenimiento.



La carretera, hasta llegar a este pueblo me hizo padecer las consecuencias de continuas obras con desvíos por tierra. Tragué polvo como un minero. Tal es así que un técnico chino que dirige estas obras paró su coche para ofrecerme una mascarilla anti--polvo y agua. Fue todo un detalle por su parte.



2 de julio MAJIZUWA (Hara)
Fue un día realmente sufrido donde pedaleé durante muchas horas para conseguir avanzar unos ochenta kilómetros con un insoportable viento en contra que me acompaña invariablemente cada dia desde que salí de Mbeya, Tanzania. Y no tiene visos de cambio en el futuro.