LIVINSGTONE y VICTORIA FALL
29 de julio
Hoy es domingo y se nota porque cierran la mayoria de comercios. En esto es bastante distinto Zambia de los otros paises anteriores. En los pueblos es cuando más apreciaba la festividad porque la gente es muy religiosa y acude a los actos que organiza su iglesia de forma masiva. Tanto es así, que es muy frecuente ver pasar camiones y furgonetas llenas de personas de una misma congregación entonando cánticos a viva voz. Las reuniones de este tipo pueden durar muchas horas, tardes o mañanas enteras.
Desde Lusaka vuelta a la carretera. Me dijeron lo mal que estaba el firme en un primer gran tramo y acertaron. El contraste fue que a partir de Choma, donde el asfalto es liso y el terreno todo sabana y llano, una maravilla. Y el aire fue mi aliado continuamente, asi que lo que en principio iban a ser tres etapas se convirtieron en dos porque el primer dia recorrí 112 km.
Al dia siguiente, preveía entrar en Livingstone hacia medio dia y asi fue, pero buscando el alojamiento, mi GPS me llevó por sitios extraños por los suburbios de la ciudad y acabé perdido. Si pregunté quince veces a la gente, otras tantas me rodearon decenas de personas llenas de curiosidad. Ver a un tipo como yo por allí, sobre caminos de tierra preguntando por una calle no es normal. Eso sí, todos muy amables intentando ayudar pero la cosa estaba mal porque resultó que lo que yo buscaba estaba situado a nueve kilómetros de alli. Total, que desesperado, muerto de hambre y jodido por un calor agotador, paré, me senté a comer y tomar una cerveza mientras pensaba con tranquilidad y buscaba información.
Al dia siguiente, preveía entrar en Livingstone hacia medio dia y asi fue, pero buscando el alojamiento, mi GPS me llevó por sitios extraños por los suburbios de la ciudad y acabé perdido. Si pregunté quince veces a la gente, otras tantas me rodearon decenas de personas llenas de curiosidad. Ver a un tipo como yo por allí, sobre caminos de tierra preguntando por una calle no es normal. Eso sí, todos muy amables intentando ayudar pero la cosa estaba mal porque resultó que lo que yo buscaba estaba situado a nueve kilómetros de alli. Total, que desesperado, muerto de hambre y jodido por un calor agotador, paré, me senté a comer y tomar una cerveza mientras pensaba con tranquilidad y buscaba información.
Mi Guest House estaba a seis kilómetros de las Cataratas victoria, que era mi destino deseado. Otra vez el GPS me mete por caminos absolutamente sospechosos de ser erróneos pero esta vez sabia a donde me dirigía, o sea, iba bien. En un momento dado me dice que gire a la izquierda y lo hago, pero me encuentro con un camino solo de arena entre un bosque de arboles bajos.
El mosqueo fue total hasta que aparece un coche con unos tipos uniformados y su escudo en la camisa: dos cuernos de elefante cruzados. Que a dónde vas?. Voy a Bongwe Guest House and Camp. Ah, sí es por ahí, y me acompaña unos metros para que no me pierda. Sigo mosqeado y le enseño la fotografia de la casa que busco; que sí, que es esa misma. Eso me tranquiliza pero sigo viendo un camino de arena que me costó dios y ayuda finalizar empujando la bicicleta con todo su peso sobre tres palmos de arena. Llego a una verja, alta y cerrada. Más mosqueos. Nadie por los alrededores y aquello está bloqueado. Grito, llamo, a quien sea, pero nadie sale. Desesperado, al rato tiro del portón y para mi asombro se desliza sobre su carril y se abre. Ufff, entro y sigo avanzando hasta llegar al maldito alojamiento que está pensado para acceder a él en coche únicamente; mejor en un todo terreno. El dueño no está y no me entiendo con los empleados que del registro de clientes no saben nada. Llaman al dueño, espero casi una hora y cuando llega no tiene ni puta idea de mi reserva. Dice que si me quiero quedar he de pagar 20$ USA por noche. Por fortuna tengo el email de la reserva y consigo el alojamiento tan deseado.
Mi cabeza no paraba de imaginar que tenia que estar allí dos dias, es decir, tenia que ir a ver las Cataratas y volver. Eran dos salidas y una más, la del dia de mi marcha, que tendría que empujar de nuevo la bicicleta por aquel camino maldito. Decido que me voy al dia siguiente aunque tenga que pagar las dos noches de la reserva. Al final, el dueño se mostró comprensivo.
La cosa no acaba aquí con este alojamiento. Durante toda la noche estuve oyendo rugir a dos leones que luego supe que estaban a unos trescientos metros de nosotros, aunque encerrados. Fue impresionante oír a estos animales desde el interior desde la tienda de safari que me asignaron.
Y llega la mañana de irme y salgo a pisar la arena. Pongo en computador de la bici en marcha y llegué a contar un kilómetro y cuatrocientos metros de camino de arena. Armado de paciencia empujo y empujo cabreado como una mona hasta que de pronto, Oh sorpresa, a cuarenta pasos delante de de mi, mal contados, tres elefantes cruzan el camino parsimoniosamente y se pierden entre los árboles. Yo me quedé paralizado y no es para menos. Podía haber tenido ese encuentro cara a cara y me pregunto qué hubiera pasado. Luego vi más pisadas de elefante por todo el camino y hasta que no llegué al asfalto de la carretera principal no dejé de mirar a todos lados con el miedo dentro de mi.
VICTORIA FALL
Llegar y ver las cataratas siempre estuvo en mi mente desde hace varios años. Es una ilusión cumplida y lo hice lleno de emoción. Intentar describir lo que se ve es realmente una temeridad. Ni por asomo puedes transmitir no solo lo que se ve y se oye, las emociones también cuentan y aquí yo me quedé realmerte impresionado en el primer contacto con el agua cayendo hacia el precipicio. Inenarrable.
Justo antes de llegar, la carretera se aproxima al Río Zambeze y el rumor del agua lo envuelve todo. Se oye el estruendo a varios kilómetros. Yo mismo desde mi alojamiento, en la madrugada, oía perfectamente las Cataratas. Por la mañana, al aproximarme se veía esa nube enorme que surge del fondo del cañón y que se eleva como si del humo de un incendio se tratara. En fin, que de alguna forma te va preparando para el encuentro con esa magia del agua cayendo al precipicio.








































