domingo, 17 de junio de 2018

17 junio - ACCIDENTE DE TRAFICO

Hoy es mi tercera noche en Arusha. Había programado quedarme un par de días pero por desgracia me vi obligado a estirar la estancia veinticuatro horas.

El día 15 salí temprano de Olaonyosambu. Tranquilo y muy pegado al borde de mi carril proveía una jornada tranquila pero eso fue una ilusión porque esta etapa duró exactamente 13 minutos en tiempo y 1.300 metros recorridos. ¿Porqué tan poco?.

LOS HECHOS:
Por el carril contrario al mio aparece un Toyota Land Crusier, como un coche más de los cientos con los que me cruzo cada día. De pronto, este 4x4, gira y se dirige hacia mi en línea recta cruzando la carretera en diagonal. Yo lo tuve claro, el conductor estaba intentando "gastar una broma" al extranjero. Jamás imaginé que el tipo llegara a golpearme pero así sucedió. Cuando quiso girar y esquivarme ya el espejo retovisor habia impactado en mi brazo derecho lanzándome contra el asfalto de modo absolutamente violento, ya que en realidad no había disminuido la velocidad a la que circulaba. Ya en el suelo, las sensaciones de asombro, rabia, dolor e incredulidad crearon una mezcla que no me vi con fuerza para moverme. Estaba tan  aturdido y desorientado que me sentí morir. Miro mi brazo golpeado y lo veo muy doblado, no lo sentía,  lo que me hizo pensar que estaba destrozado. Aunque casi a punto del desmayo por la bajada de tensión que sufrí intenté levantarme, sin éxito, y quedé tendido sin más opción que esperar no se qué exactamente.

Vehículo que me golpeó
Mientras, el coche siguió adelante y paró a unos trescientos metros mientras me observaban, imagino que si  llego a ponerme en pie se hubieran largado. Giró y volvió por el carril donde yo estaba, observando de nuevo y sin prestarme ayuda. Vuelve a girar y se para delante de mi de nuevo sin bajarse del coche ninguno de sus cuatro ocupantes. Tuve la fuerza suficiente para mirarlos con cara desencajada y pedirles elevando la voz todo cuanto pude un "Help me, please". Se lo volví a repetir y solo entonces abrieron las puerta y se acercaron. Se notaba que tenían un susto en el cuerpo de mucho cuidado, y era normal porque la bromita les salió mal y podría traerles consecuencias desagradables. 

A todo esto, en un intervalo de tiempo tan breve, un montón de gente me tenia rodeado mirándome, absolutamente pasivos. El primero en pasar, inmediatamente después del golpe, fue un tipo en moto al que le importé un carajo.

El espejo quedó roto
En fin, que los capullos del coche intentaban levantarme tirando de mis brazos, del bueno y del  golpeado, no sabia si roto. Imposible, mareo, nauseas... menos mal que aún no había comido nada porque la digestión se me hubiera cortado con seguridad.

Pasado un buen rato, cuando ya pude moverme, cargamos todo mi equipaje en su coche, la bicicleta quedó al cuidado de una gente que vive en la zona y nos encaminamos a buscar asistencia médica a treinta kilómetros en Arusha, que era precisamente mi destino del día.

Todo un desastre. En un pequeño dispensario me recibe una doctora a la que tengo que insistir para que me atienda porque no para de charlar con los tipos que me han atropellado. Entro en la consulta y me pide que me desnude de cintura para arriba. Imaginaba yo que me haría un chequeo de movilidad del brazo para evaluar daños. Que no, agarra la mercromina y me empieza a embadurnar con ella la zona del golpe y las múltiples rozaduras de las rodillas, muy evidentes porque yo llevo pantalón corto. Y nada más, ni un apósito, ni un sencillo cabestrillo para el brazo..., nada, tómate una pastilla de estas cada ocho horas y dos de estas otras cada seis horas y a la puta calle.

Le comento  a mis seudo asesinos que quiero una radiografía toda vez que el dolor era insoportable, aunque ya era claro que rotura de hueso no había. Pero, hete aquí que la policía aparece (nos había parado antes y me habían visto) y comienzan un charloteo con los ocupantes del coche. Que hay que dar parte del accidente. Bueno, y a mi qué, que quiero la radiografía, que me encuentro jodido. Que dice la policía que para ir al hospital general tienes que presentar primero una denuncia del accidente. Joder, no podía creerme que antes que mi propia atención médica tuviera prioridad un trámite burocrático. Insisto y me dicen que imposible. Alucino. Me aparto, me siento dentro del vehículo y les pido que me dejen solo un rato. Pienso y no paro de pensar. Luis, me digo, esto es África, en unos días sales de Tanzania y una denuncia te complicará la vida. Evalúo la situación de mi brazo. Lo observo y esta hinchadísimo pero no está roto. Lo giro para todos los lados comprobando los ligamentos. Calculo que todo va a quedar en un traumatismo grande y un derrame aún mayor. No olvido que tengo mi propio seguro médico privado y que en cualquier momento puedo hacer uso de él. Decido salir y decirle a la policía que no quiero poner la denuncia. que quiero irme a un hotel y descansar y reponerme porque me encuentro bastante traumatizado aún. Uno de los ocupantes del coche que me atropelló me da las gracias visiblemente emocionado. Al cabrón le convenía mi decisión para evitar los problemas que una denuncia le hubiera causado. Tendrá caradura. Aunque lo entiendo, si estuviera en su lugar también yo quedaría aliviado.

Les pedí se trasladado al Gueshouse al que yo tenia previsto ir y les exigí que me pagaran un par de noches de estancia. Evidente mente aceptaron llenos de gozo.

Unos de estos personajes me dice en un momento determinado que no era su intención atropellarme con el coche, que fue involuntario, Que gilipollas. Le dije que lo creía, que siempre pensé que era una terrible y estúpida broma pero ¿te imaginas si me rompes el brazo?. Te imaginas si me matas?. ¿Tienes familia?, pregunto. Sí, contesta. ¿te imaginas en que situación dejas a tu mujer y a tus hijos?. Todo esto se lo traduje con la aplicación de mi teléfono para que no quedara duda. Él lo lee, me mira y asiente con aceptación y mirada de cordero degollado.

Me trasladan al hotel escoltados por dos policías que quieren asegurarse de que llego en perfectas condiciones y me entregan el parte de asistencia médica.

Hoy, cuando escribo esto, han pasado dos días. Mi brazo sigue bastante hinchado a la altura del bicep pero puedo ejercer fuerza y si no hay novedad mañana continúo viaje hacia el sur del país.

Desgraciadamente nadie tuvo la decencia de pedirme disculpas mirándome a la cara.


2 comentarios:

  1. 😯 cuidate mucho y descansa. No dejes que este incidente tan feo te desanime... ve tomando nota de las escuelas... y no sabía que fumaras

    ResponderEliminar
  2. 😯 cuidate mucho y descansa. No dejes que este incidente tan feo te desanime... ve tomando nota de las escuelas... y no sabía que fumaras

    ResponderEliminar